Manuel - 30-03-2006 10:25:25 | Categoria:
Política
Ahir, un seguit de persones organitzades al voltant de diverses plataformes (la majoria
anti-quelcom, la versió casolana dels NIMBYs) van intentar demostrar la seva força convocant fins a onze manifestacions a Barcelona, en horari coincident.
Parlant clar, aquesta demostració de força ha estat un rotund fracàs. La premsa parla de
mil cinc-centes o
dues mil persones, és a dir aproximadament l’u per mil dels ciutadans i ciutadanes de Barcelona. Sé que això de les xifres sempre és objecte de controvèrsia, però en aquest cas, encara que fossin el doble, els manifestants continuen representant una ínfima part de la ciutadania.
Quedi clar que una idea no és més o menys vàlida en funció del nombre de persones que la recolzen. Hi ha molt bones idees (en la meva opinió, evidentment subjectiva) que han trigat molt a ser reconegudes per la majoria de la ciutadania, o que potser no ho han estat mai. Però en democràcia, quan cal decidir, l’opinió de la majoria és la que ha d’imposar-se.
Sovint sentim, o llegim, acusacions de manca de representativitat contra els nostres governants de qualsevol ordre, acusacions que obvien que aquest governants han estat elegits de forma democràtica per centenars de milers de ciutadans. I no deixa de ser curiós que aquestes acusacions provinguin de grups amb una representativitat més que dubtosa, com la dura realitat demostra. Ni tant sols les associacions de veïns i veïnes incorporades a la
FAVB, qui per cert no recolzava la convocatòria d’ahir, compten amb un gran nombre d’associats, i molt menys de gent que participi habitualment de les seves activitats.
L’Administració ha d’escoltar els administrats, organitzats o individualment, abans de prendre les decisions, però finalment la decisió s’ha de prendre. I, en el cas de l’Ajuntament de Barcelona, per exemple, aquesta decisió s’ha de prendre tenint en compte els interessos de tota la ciutat, no els d’un barri o els dels veïns d’un carrer en concret. Si s’atenguessin aquestes exigències locals, possiblement no es faria res, perquè mai faltarà algú que estigui en contra de qualsevol decisió.
Evidentment, si ho mirem amb objectius purament electoralistes és més fàcil no decidir, i així s’evita trepitjar ulls de poll (i aquesta forma d’actuar ens ha portat on avui estem a Catalunya en matèria de gestió de residus o d’equipaments penitenciaris, per exemple), però els ciutadans elegim els nostres governants precisament amb l’objectiu de que prenguin decisions per nosaltres, de que governin, en tot el sentit de la paraula.
I si entenem que ho han fet bé, els podem tornar a votar. I si no, podem votar uns altres. Però el que no és de rebut, és que qualsevol, defensant interessos particulars, posi en dubte la legitimitat dels nostres representants.
Manuel - 16-02-2006 13:37:10 | Categoria:
Política
Creo que he escrito ya alguna vez (y si no, lo he pensado) que los anuncios del PP están hechos para los adictos y para los ignorantes. O sea, para los que no quieren ser críticos y para los que no pueden serlo, porque no dan para más. Y la última campaña lo confirma de nuevo, con el agravante de que también hacen parecer ignorantes a sus protagonistas.
Me refiero a una de las cuñas radiofónicas con las que el PP (en este caso el de Andalucía) continúa su campaña de mentiras, en concreto a la que habla de la lengua, y en la que un padre empieza diciendo (si quieres oirla entera, pulsa
aquí):
¿Sabes que si nos vamos de Andalucía a Cataluña nuestro hijo tendrá que estudiar en catalán?
A lo que la madre contesta, así como muy sorprendida:
¿Cómo?
Y el padre le responde que en Cataluña es obligatorio estudiar en catalán, y no se puede en castellano ...
Porque Zapatero lo consiente y Chaves lo apoya.
Y como conclusión, una tercera voz nos dice:
El pacto de Zapatero con el nacionalismo catalán perjudica a los andaluces.
¿Pueden juntarse más tonterías en menos palabras? Es díficil, aunque no imposible. Y esto lo digo porque:
1. La inmersión lingüística en las escuelas catalanas se practica nada menos que desde el año
1983, hace la friolera de 23 años, con lo que. Los jóvenes que nacieron entonces y han continuado sus estudios están hoy en la universidad. La ley que instauraba la inmersión lingüística catalana (cuyo objetivo, por cierto, es que no hubiera catalanes de primera y de segunda, segregando por razón de lengua como algunos sugerían) fue objeto en su tiempo de recursos que permitieron que el Tribunal Constitucional se pronunciara sobre su constitucionalidad. Si hay alguien que descubre eso al cabo, repito, de 23 años, es que solo lee el AS o el HOLA, y le importa poco, muy poco, lo que pasa a su alrededor. Quizás el hecho de que ahora los andaluces ya no se vean forzados a emigrar a Cataluña (ni a otros sitios) como tuvieron que hacer durante generaciones, también tenga algo que ver, aunque no es excusa.
2. Si admitimos que Zapatero lo
consiente (hagámoslo, aunque la terminología no me gusta) deberemos concluir que también lo
consintieron Aznar o González antes. ¿O no? ¿Tampoco lo saben, o se les ha olvidado? Pero es que las leyes, DEBEN consentirse, o acatarse, para eso se promulgan. No hay otra opción, salvo su infracción. Y ni Zapatero (ni Aznar ni González) tienen que dar permiso para que un Parlamento como el de Cataluña, libremente elegido por los ciudadanos, legisle sobre materias propias de su competencia, en el ámbito que la Constitución y el Estatuto le reservan. Ningún Presidente del Gobierno puede hacer otra cosa, aunque a alguno le gustara que salieran los tanques a la calle, porque me parece que esto del Estado de la autonomías (que no es un invento de Zapatero, dicho sea de paso) le queda un poco grande intelectualmente hablando.
3. ¿Qué narices tendrá que ver el pacto de Zapatero con el nacionalismo catalán, que no tiene ni dos años, con una ley que lleva en vigor
veintitrés? ¿Hay una aplicación retroactiva del pacto que ha cambiado el pasado? ¿Hablamos de política o de ciencia-ficción?
A este paso, al pacto de Zapatero con el nacionalismo catalán le imputaremos todo, desde el penoso papel de la selección española del fútbol en el mundial del 82 a la pérdida de las colonias, pasando por la pertinaz sequía, sustituyendo en el poco agradable papel de culpable-de-todos-los-males al contubernio judeo-masónico de que tanto oímos hablar.
Y no quiero acabar sin comentar que, en el próximo anuncio (mejor que no lo haya, pero me temo que no me harán caso), podrían cambiar las tornas, y que el papel de ignorante supino lo hiciera el padre, y no la madre. Porque en éste, el padre, aunque veintitrés años tarde, se ha enterado de algo (lo habrá oído en la COPE antes de ayer), pero lo que es la madre, pobrecita, sigue en la inopia.
En fin, por suerte para los andaluces, esa caricatura no los representa, pero lamentaría que alguien se lo pudiera creer. No se lo merecen.
Manuel - 03-01-2006 16:56:10 | Categoria:
Política
Reproduzco este manifiesto, impulsado desde Salamanca, y dirigido al
Ayuntamiento de Salamanca, Alcalde y equipo de gobierno del PP. Sobran comentarios.
"A favor de una imagen exterior de Salamanca como ciudad democrática, vinculada a la cultura, tolerante y con vocación integradora."
Los abajo firmantes, asociaciones y colectivos ciudadanos, entidades cívicas, vecinos de Salamanca, personas vinculadas con la ciudad o visitantes, profundamente alarmados por la imagen externa que está mostrando en la actualidad la ciudad debido a ciertas actuaciones político-partidistas, mentiras y engaños a que están siendo sometidas miles de personas, queremos manifestar:
1º) Nuestro absoluto rechazo a la utilización partidista de los espacios públicos de la ciudad así como de su misma imagen, cuyo último y vergonzoso ejemplo es la exhibición de una pancarta en el balcón del Ayuntamiento (Plaza Mayor), lo que supone un claro abuso de poder de las autoridades municipales, además de una clara muestra de parcialidad con que se están gestionando los intereses generales, pretendiendo hacer pasar por un sentimiento generalizado y un unánime clamor el contenido de dicha pancarta, cuando la verdad es que no es más que una opinión partidista guiada por muy concretos intereses electoralistas.
2º) Nuestro llamamiento a los ciudadanos de Salamanca, a los visitantes de la ciudad y a todos cuantos no se alineen ciegamente con la interesada confusión electoralista que mantiene el Partido Popular, a una serena reflexión sobre el sentido último, las consecuencias y la gravedad del enfrentamiento civil entre españoles que ese comportamiento partidista está propiciando; para evitar que siga produciendo el intento de manipulación de los sentimientos con respecto al tema de la devolución a las instituciones catalanas de los documentos de su propiedad incautados por la fuerza durante la dictadura, afirmando, por el contrario, que ello propicia para la ciudad de Salamanca, no sólo el poder ser, democrática y libremente, sede permanente del Centro de la Memoria Histórica sino, además, dejar de ser considerada como el reducto numantino del franquismo y lograr, de este modo, integrarse con normalidad en la comunidad democrática española como una ciudad sin tinte alguno ni rémora de inmovilismo, evitando que el nombre de la ciudad siga siendo asociado a la represión y que su mención en algunos lugares, debido al comportamiento irracional e intransigente de las autoridades locales del Partido Popular, siga siendo sinónimo de franquismo.
En este sentido, Salamanca es mucho más que lo que representa su actual alcalde, fue la cuna del derecho de gentes, y merece ser considerada como lo que es: una ciudad vinculada con la cultura, tolerante y con vocación integradora.
Asimismo, creemos que cualquier boicot o rechazo a productos catalanes, propiciado también por esa misma operación política partidista de desgaste y acoso al gobierno de la nación y al de la Generalitat de Cataluña, no propicia otra cosa que el seguidismo absurdo de unas intenciones electoralistas que no tienen empacho en provocar el odio y la exclusión, el enfrentamiento y la inquina entre diferentes pueblos y comunidades de España, que después de décadas de esfuerzo, tolerancia y entendimiento, han logrado una fraternal convivencia y concordia.
3º) Por último, nuestro rechazo frontal a la tergiversación histórica a que ha sido sometida la memoria de Miguel de Unamuno mediante la rastrera, ignorante, zafia y chabacana utilización de una frase pronunciada hace sesenta y nueve años por el entonces Rector de la Universidad en una concreta y reconocible circunstancia histórica, y que ha sido ahora utilizada, en una reconversión estúpida de su significado sólo achacable a la ignorancia o a la mala fe, justamente en el sentido contrario al que tuvo al ser pronunciada. Y, aunque somos conscientes de que las palabras a nadie pertenecen, también lo somos que la historia, la memoria y la verdad sí establecen ciertas relaciones que figuran como referentes de nuestro devenir y del significado del mismo que son reconocidas, en todo caso, por quienes aman la verdadera historia, respetan la memoria y buscan la verdad.
Salamanca, 30 de diciembre de 2005
Os animo a firmarlo
aquí.
Manuel - 16-11-2005 15:35:51 | Categoria:
Política
O nos merecemos una derecha mejor
La actitud del Partido Popular en los últimos asuntos que han motivado la atención de la opinión pública pone de manifiesto su total desprecio por las reglas del juego democrático cuando, con la aritmética parlamentaria en la mano, ve que no puede ganar.
El
Estatut de Catalunya y la
LOE son dos claros y recientes ejemplos de esta pauta de actuación:
- Además de expresar discrepancia con el texto (lo que sería legítimo) se intenta el descrédito mediante la mentira: tanto del Estatut como de la LOE se alega que dicen cosas que no dicen.
- Se utiliza la sociedad civil como fuerza de choque: evidentemente, aquellas entidades que a ello se prestan. El legítimo derecho de estas entidades (y del propio PP) a manifestarse y a defender las posturas que crean convenientes no hace menos reprobable su manipulación por los populares. El PP es muy libre de convocar cuantas manifestaciones quiera (no les llamaré pancarteros, como ellos hicieron), pero no debería avergonzarse de ello.
- Se niega la legitimidad del Parlamento: se pide que el Estatut de Catalunya no se admita a trámite, se pide que la LOE sea retirada, olvidando que, entre otras cosas, nuestros representantes están allí para debatir sobre los proyectos presentados y aprobarlos, o no. Con ello, se intenta menoscabar el papel fundamental que en cualquier democracia tiene el parlamento, como sede de discusión de las diferentes alternativas políticas, por el único motivo de que como no tienen mayoría, no podrán imponer su posición.
Lamentablemente, el rédito a corto plazo que dichas actuaciones parecen proporcionar al Partido Popular (contando con el inestimable apoyo a la hora de difundir la mentira de su coro mediático, otrora conocido como
sindicato del crimen), me hace pensar que esta actitud va a permanecer en el futuro, pero creo que se equivocan.
Se equivocan porque el simple paso del tiempo se encargará de poner de manifiesto lo falaz de sus afirmaciones. El
Estatut de Catalunya se aprobará con las modificaciones que sean pertinentes y todo el mundo podrá comprobar que no se rompe España, es más, que otras comunidades, incluso gobernadas por el PP, se sumarán a sus postulados. Se aprobará la LOE y se verá que no acaba con la enseñanza de la religión católica ni con los colegios concertados (de hecho, hay quien
piensa que los trata demasiado bien). Y llegado este punto, sus mentiras y la ventaja que puedan sacar de ellas se desharán como las burbujas del cava.
Se equivocan porque ningún provecho político justifica enfrentar entre sí a ciudadanos y comunidades, intentando una artificial división entre buenos y malos, patriotas y traidores. Las heridas que estas actitudes causan, cuestan mucho de cicatrizar.
Y se equivocan, finalmente, porque la reciente historia de este país demuestra que para gobernar el PP necesita el voto de los ciudadanos centrados, no alimentar el odio histórico y visceral de la ultraderecha (total, su voto ya lo tienen, y no lo van a perder porque aquí, no sé si por suerte o por desgracia, no tenemos un Frente Nacional como en Francia que se los dispute).
Si hacemos memoria, recordaremos que una política de oposición como la actual, y con el mismo o más apoyo mediático (hasta José María García colaboraba desde su espacio deportivo) no les sirvió para ganar en 1993, pese a los errores que debo reconocer del gobierno socialista, los casos de corrupción (algunos ciertos, muchos inventados) y la negativa situación económica. Y aunque sí ganaron en 1996 con la misma táctica, no debemos olvidar que fue una victoria mucho más limitada de lo que todo el mundo daba por hecho, pese al deterioro del último período de gobierno de Felipe González.
¿Cuándo obtiene el PP una victoria clara, por mayoría absoluta? En el año 2000, después del período de moderación que se inicia en 1996. Cierto que esta moderación es obligada: el PP necesita apoyos para gobernar, y eso le hace pasar del
Pujol enano habla castellano al
Pujol guaperas habla lo que quieras, son los tiempos del hablar catalán en la intimidad, tiempos en los que incluso Arzallus era bueno
como podeis ver en esto que escribí el mes pasado. Y no es que durante el período no hicieran muchas barbaridades, por ejemplo en su obsesión por controlar los medios de comunicación, y eliminar a los que no les eran afines. Quién no recuerda el tema de los decodificadores, o el de los partidos de fútbol de interés general, temas ambos ya olvidados. Pero ciertamente eran nimiedades comparados con las barbaridades que hicieron después, y en todo caso más lejanas al ciudadano de a pie.
Gracias a esta moderación, digo, consiguen la victoria por mayoría absoluta, y a partir de ahí muestran su verdadero rostro. Los vascos del PNV ya no son buenos (más bien son malos malísimos), los catalanes de CiU son ninguneados (pero tienen que seguir dando su apoyo, innecesario por otro lado, a cambio del que el PP les da en el Parlament de Catalunya), se aprueban proyectos que perjudican a unas comunidades en teórico beneficio de otras, como el Plan Hidrológico (que a quien de veras habría beneficiado habría sido a las constructoras de los amiguetes de Aznar, con Florentino a la cabeza) y se nos mete en una guerra ilegal, por citar algunos temas. Y la guinda, tras el más grave atentado perpetrado en este país, se nos intenta engañar (a nosotros y al mundo) sobre su autoría, para intentar sacar un rédito electoral.
Y así llegamos al día de hoy: el PP está en la oposición, sigue intentando justificar con rocambolescas historias propias de una novela de
Tom Clancy su derrota, y no hay ningún partido, ni derechas ni de centro, ni nacionalista ni regionalista que quiera pactar con ellos en el Parlamento español. Y en lugar de plantearse seriamente por qué pasa eso, y tender puentes con las que hasta no hace mucho fueron sus socios, lo que pretenden es
cambiar la ley para que solo pueda gobernar la lista más votada.
Desde un punto de vista partidista, y aparte de los cabreos que le cogen a uno cuando lee o escucha ciertas cosas, el mantenimiento por parte del PP de esta política, y de los encargados de llevarla a cabo, encabezados por Acebes y Zaplana, con el apoyo allende nuestras fronteras del
presidente de honor, es la mayor garantía de que tardarán tiempo en volver al poder, y de eso no voy a ser yo quien se lamente.
Pero creo que este país se merece una derecha mejor, y quiero pensar que, igual que en otros países de nuestro entorno, es posible ser de derechas sin intentar la aniquilación (política) del contrario, y respetando las reglas del juego, tanto cuando se gobierna, como cuando se está en la oposición.
Manuel - 27-10-2005 20:34:23 | Categoria:
Política
Estos días, a cuenta del Estatut de Catalunya estamos oyendo por doquier hablar sobre la igualdad, sobre todo desde las posiciones conservadoras, pero también desde algunas posiciones progresistas.
Se utiliza mucho la bonita frase de que los territorios no tienen derechos, sino que los derechos corresponden a los ciudadanos (cosa evidente, lo que pasa es que cuando se dice que Catalunya tiene derecho a algo, se quiere decir que sus ciudadanos lo tienen). Se nos dice también a todas horas que todos los españoles deben tener los mismos derechos, sea cual sea la comunidad de residencia, y que el Estatut rompe la
igualdad entre ellos.
Si lo tomamos en su sentido estricto, ya hoy no hay igualdad, porque con el marco legal vigente, dependiendo de la comunidad en que resides tienes unos derechos diferentes. No los básicos, pero sí otros también importantes (y si así no fuera, no sé para qué querríamos la autonomía). Y al parecer para algunos la situación actual es la perfecta por los siglos de los siglos.
Pues bien, si resulta que los territorios no tienen derechos, y que en aras de la igualdad no debemos permitir ninguna diferencia, pregunto:
¿Cómo casa con eso que, según datos oficiales del
Ministerio del Interior para elegir un Diputado en Barcelona hagan falta más de noventa mil votos (el PSC tuvo en las pasadas elecciones generales 14 diputados con 1.268.028 votos) y en cambio para elegirlo en Soria no hagan falta ni quince mil (el PP tuvo 2 diputados con 29.187 votos)? ¿Es igualdad que el número de votos necesarios para elegir un diputado se multiplique por seis en función de la circunscripción? ¿No preocupa esto a los defensores de la igualdad?
Espero respuestas, pero mucho me temo que en este, como en otros casos, lo malo no es la acción, sino su autor.